Me fui de vacaciones, a celebrar la vida y conmemorar mi natalicio (10 de septiembre) y te dejo unas palabras en lo que regreso el 22 de septiembre, 2008.
¿Quién me quita lo bailao?
Todo viaje comienza mucho antes de empacar o entrar al avión. Nos adelantamos al futuro cuando elegimos destino, la fecha, al comprar los pasajes y organizar las actividades que nos interesan. Hacer las maletas es un ejercicio de ordenar ilusiones y anticipar aventuras. Planificar las vacaciones y prepararse para ellas es saborear la posibilidad de estar de vacaciones hasta de uno mismo y jugar a ser libre de los yugos que nos amarran durante nuestra rutina; es ser libre en otro escenario lejano o en una ciudad desconocida o ajena a la nuestra. Las vacaciones comienzan mucho antes de que comiencen y la realidad es que terminan mucho después de que terminen porque seguimos de viaje o de vacaciones mientras se revive, se comparte y se cuenta.
Una vez en el destino elegido, el tiempo empieza a correr y en cierta manera nos convertimos en turistas en algún escenario del planeta.
Para que no se escapen los instantes, procuramos retenerlos en imágenes. Fotos y videos para preservar lo que se está viviendo como única manera de no perderlo, aunque lo captado en esas instantáneas sea sólo la fachada de la vivencia individual desde el lente propio que captura sólo la imagen sin la esencia. Nos aseguramos de conservar pruebas físicas para convencernos de que estuvimos allí, de que el paisaje o el monumento que recordamos existen, que no es fruto de un espejismo de nuestro deseo o un recuerdo inventado por esa jugadora tramposa que es la memoria.
En mi opinión, las fotos son para que cuando regresemos a la rutina y todo empiece a quedar lejano, nos transportemos con la magia de la imaginación y el recuerdo a los lugares que nos nutrieron el alma, donde descansamos de nuestras cargas y alimentaron nuestras pupilas. Y así los paisajes, las risas, las voces, las miradas y hasta los aromas no se desvanecerán. Para que lo que fue realidad en un momento no deje de serlo, y que los recuerdos no sean imaginados del todo, las fotos nos permitirán saborear un poco lo visitado y vivido... aunque un tanto idealizado en ocasiones.
Según la revista Mucho Viaje (junio 2008) “Deshacer una maleta es algo más que sacar ropa arrugada, sudada, vivida. Es darnos cuenta de las cosas cuando ya es tarde. Descubrir prendas que no nos hemos puesto, objetos innecesarios y otros que tal vez hubiésemos tenido que llevar en su lugar”. Y alguien dijo que “Lo que queda nunca es real; es sólo memoria falseada”.
Para mi, estar de vacaciones no es el resultado de un invento de nuestra imaginación, no importa si duran poco o mucho tiempo (nunca será suficiente), lejos o cerca de nuestra casa, cuando la vida nos obliga a regresar a la rutina, son los instantes vividos y el interior renovado lo que no se puede opacar…
Deshacer las maletas es un ejercicio de nostalgia. Es hilvanar recuerdos asociando cada pieza a un momento vivido; es sacar mapas, folletos, objetos usados y reconstruir el viaje… Y como siempre digo y es mi filosofía: ¿Quién me quita lo bailao?
Espero reencontrarme con las musas tras este paréntesis vacacional y reconectarme al regreso con tod@s mis amig@s blogueros!
En cada uno de los blogs dejé un mensaje diferente y mis espacios estarán abiertos para tus palabras.
Un abrazo
